
Fuera del mundo arquitectónico, la gente podría pensar que para un arquitecto diseñar su propia casa podría ser algo simple y sencillo porque tenemos las habilidades técnicas y espaciales para crear la casa de nuestros sueños. Sin embargo, es más desafiante y complejo de lo que parece. Para mí como arquitecto, y creo que para muchos otros colegas también, diseñar una casa para un cliente se considera un proceso muy íntimo. ¿Por qué? Necesitamos realizar muchas preguntas personales, preguntas muy reveladoras, conocer los hábitos personales del cliente, intereses, gustos, estilos, formas de vida, hábitos familiares, requerimientos especiales, u otros no tan elegantes, como los hábitos personales en la sala de baño.
Cómo arquitectos, tenemos que aprender a hacer las preguntas correctas, por lo tanto, para obtener las respuestas que nos permitan comprender la visión y expectativas del cliente, para luego, si tenemos la habilidad y suerte suficiente para analizar, interpretar, diseñar y construir la casa de sus sueños, y que está definitivamente complemente su calidad y estilo de vida. Más, sin embargo, cuando decidí en el año 2014 comprar un pequeño lote cerca de la ciudad de Caracas para construir mi casa, comencé a transitar ese largo camino de preguntas y respuestas para comenzar a definir la casa de mis sueños.
Al principio miles de referencias arquitectónicas, ideas, opiniones de lo que la casa de un arquitecto “debería ser” invadieron mi cabeza. Y en ese preciso momento me di cuenta lo difícil que iba a ser este desafío y que al final del proceso, igual que con un cliente, era un proceso de introspección sobre mi forma de vivir y lo que es importante y relevante para mí. De todo este proceso puedo decir que fueron tres preguntas esenciales que me ayudaron considerablemente en mi proceso:
¿Qué he aprendido de los lugares donde he vivido? Personalmente he tenido la oportunidad de vivir en ciudades como Paris, Londres, Boston, Caracas, Maracay entre otras, y he experimentado diferentes escalas de espacios, funcionalidad, formas y estilos de vida que son resultantes de la cultura de cada país. A partir de estas experiencias pude identificar cuáles eran los aspectos funcionales o no de cada casa, lo que no me parecía práctico, y el tipo de ambiente que disfruté más. Y de esa forma fue sencillo poder definir los espacios que me encantarían tener en mi casa y cuáles no. Cosas como la lencería de cama y el armario de toallas siempre son importantes, pero se olvidan; si creas mucho espacio de almacenamiento uno termina comprando cosas innecesarias; entonces si te gusta cocinar, ¡ten una gran cocina!, de lo contrario será un gran espacio para mantener limpio. Entendí que para mí era importante tener un lugar de “retiro emocional y espiritual” dentro de mi propia casa, un jardín y estudio o cualquier otro lugar, y que siempre será bueno para el equilibrio familiar.

¿Sobre el ciclo de vida de la casa? Diseñe mi casa pensando que nunca la vendería porque me ayuda a pensar en los diferentes escenarios como usuario a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, era consciente de algo realmente importante: todas las casas, y la mía no iba hacer la excepción, experimentan un cambio en ciclo familiar cada 15 a 20 años, cuando los hijos crecen y se van del nido, a veces un divorcio o la incorporación inesperada de un miembro de la familia. Entendí que quienes habitamos los espacios de una casa, también cambiamos con los años como personas y como núcleo familiar.
Nuestra forma de disfrutar y vivir los espacios puede ser totalmente distinta en 5 o 15 años y creo que todos estos aspectos. ¿Qué me gustaría aplicar de mi experiencia profesional? Soy arquitecto especialista en la planificación y diseños hospitalario, en nuestro sector sabemos que las decisiones de diseño pueden afectar considerablemente la experiencia de un paciente e usuarios positiva o negativamente. Mi carrera me ha enseñado que uno debe diseñar para vivir de forma sencilla, desde espacios fáciles de limpiar y mantener, y que hasta como definir el mobiliario y amueblar un hogar puede resultar en un gran aporte al diseño que hacemos. Y más importante aún la funcionalidad y la practicidad se pueden lograr sin comprometer el concepto arquitectónico.
Estas preguntas y respuestas me ayudaron a proyectar mi casa. Un proceso reflexivo muy interesante y enriquecedor para mi carrera profesional. No todos los arquitectos tenemos la gran oportunidad de poder diseñar y construir nuestra propia casa. Pero eso no es excusa para hacer un poco de cuestionamientos personales, y quien sabe… si nos organizamos y planificamos bien qué queremos lograr como seres humanos en nuestras vidas: ¡Diseñar y construir nuestra casa puede ser una meta muy realista a lograr! Proyecto Arquitectónico: El proyecto arquitectónico es una estructura mixta (concreto y estructura metálica) de 3 niveles, con 165Mt2 de construcción, en un terreno de 220 Mt2. Posee 3 habitaciones, 3 baños, sala comedor y cocina en un espacio único que abre a una terraza disfrutando la vista sur de las montañas. También posee un pequeño estudio, cuarto de lavado, jardín, 3 puestos de estacionamiento y áreas sociales.


